El Observatorio Lunar de rayos X de la NASA se considera uno de los mayores logros de la agencia, pero no es tan reconocido como sus hermanos, como los telescopios espaciales James Webb y Hubble. Sin embargo, desde 1999, la poderosa nave espacial ha mirado más profundamente en el universo para proporcionar a los astrónomos una vista nunca antes vista de la Vía Láctea. A medida que el observatorio se acerca a su 27º aniversario, la NASA destaca su Catálogo de fuentes lunares (CSC), un archivo absolutamente masivo de datos de visualización recopilados a lo largo de los años.
La actualización más reciente del CSC agrega más de 400.000 fuentes de rayos X compactas y extendidas únicas, con 1,3 millones de detecciones de luz de rayos X individuales recopiladas para 2021. Ejemplos recientes de CSC incluyen una imagen del Centro Galáctico, la región alrededor del agujero negro supermasivo Sagitario A* que ancla nuestra Vía Láctea. La imagen cubre unos 60 años luz de espacio, que la NASA describe como un «verdadero pinchazo» en el cielo nocturno. A pesar de su tamaño relativamente pequeño, el resultado final requiere ensamblar 86 imágenes separadas, lo que tiene un tiempo total de visualización de 3 millones de segundos. Dentro de esto, Chandra detectó más de 3.300 fuentes de rayos X individuales.

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Si bien los datos del observatorio son esenciales para que otros telescopios terrestres y espaciales estudien nuevas regiones de la galaxia, muchos de los datos sin procesar son esencialmente invisibles para el ojo humano. Al igual que en proyectos anteriores, la NASA utilizó técnicas de «sonificación» para convertir los avistamientos en clips de audio etéreos para ilustrar mejor su grandeza. Para complementar la vista de Sagitario A*, la NASA también ha proporcionado una sonificación de 22 años de sonidos espaciales. Las observaciones repetidas reciben notas diferentes, lo que da como resultado un coro cósmico de tonos que muestran la amplitud de las capacidades de la Luna. Si eso no fuera suficiente, se superpone un clip de audio sobre un mapa de la Vía Láctea. En aproximadamente dos minutos y medio, los espectadores pueden observar cada detección de rayos X localizada dentro de una galaxia, con círculos más grandes que representan ubicaciones con observaciones más frecuentes.
La misión inicial a la Luna estaba prevista sólo para cinco años, pero los astrónomos siguen sorprendiendo superando sus expectativas. A pesar de un período de incertidumbre financiera en 2024, parece probable que el observatorio continúe arrojando luz sobre la galaxia en los próximos años.


